Algunos de mis amigos y yo somos miembros de un Gimnasio muy cerca de la residencia. Las facilidades son muy buenos y es un ambiente perfecto para hacer ejercicios. Una de las ventajas más pronunciada es que las personas allí son una mescla perfecta entre extraño y simpático.
Hay muchos hombres que aparecen como salieron directamente de los años ochenta, y hombres que llevan pantalones cortos que parecen más como ropa interior que ropa normal.
Pero mi favorito es un hombre que viene al gimnasio 3 o 4 veces cada semana para usarel maquina elípticopero nunca seleciona una rutina de ejercicio. En vez de concentrando en su entrenarse, mira con mucha intensidad a cada persona cerca deél.Soy bastante segura quetiene problemas mentales yparece como las personas que trabajan en elgimanso le conocen y están consciente de la situación. Todos son muy simpáticos a este hombre, y pienso que su nombre es Jesús.
El es muy amable y siempre trata de hablar con las personas que están entrenandose y la resulta es bastante cómico. Las personas siempre están un poco sorprendidos cuando, mientras corren, un hombre da un golpe en sus brazos y saluda a ellos con la mano y una sonrisa en su cara.
Siempre hay muchas experiencias cómicas como así en el gimnasio, y no sé exactamente por qué. Tal vez es una mescla de culturas inesperada.